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Inteligencia Artificial y las implicancias para el comercio mundial

Guatemala | octubre 25, 2023

Los desafíos que plantea la inteligencia artificial (IA) son enormes en una serie de materias. Obviamente la logística y el comercio internacional no están exentas de una serie de beneficios que podrían facilitar una serie de acciones.

A juicio de Víctor López, representante de SEAL, Servicios Especializados de Aduana y Logística hablamos de un efecto transformador de la industria. “Actualmente y se puede contar con una serie de aplicaciones para, por ejemplo, analizar datos. En ese sentido el desarrollo de la IA afectará al comercio internacional en una serie de formas. Una de ellas  es el impacto macroeconómico de la IA y los efectos comerciales relacionados”, señala

A su juicio “la  IA podría ser un aporte en el aumento del crecimiento de la productividad, aunque aquello podría tener como consecuencia la transformación de una serie de empleos. Algunos desaparecerán y otros se transformarán. Por ejemplo,  es probable que la IA acelere la transición hacia economías de servicios.”

Agrega que podría utilizarse para mejorar las predicciones de tendencias futuras, como los cambios en la demanda de los consumidores, y para gestionar mejor el riesgo a lo largo de la cadena de suministro.

“La robótica puede aumentar la productividad y la eficiencia en el embalaje y la inspección de inventarios. Las empresas también pueden utilizar la IA para mejorar la inspección física y el mantenimiento de los activos a lo largo de las cadenas de suministro. La IA también puede utilizarse para mejorar los resultados de las negociaciones comerciales internacionales. Por ejemplo, la IA podría utilizarse para analizar mejor las trayectorias económicas de cada socio negociador bajo diferentes supuestos, incluidos los resultados que dependen de la negociación comercial” señala Víctor López, representante de SEAL, Servicios Especializados de Aduana y Logística.

Según señalan Avi Goldfarb y Dan Trefler, Rotman School of Management, Universidad de Toronto, el comercio de productos basados en la inteligencia artificial se halla en una tensión reglamentaria fundamental.

Por un lado, las empresas que utilizan la inteligencia artificial quieren disponer en sus propios países de un marco reglamentario flexible que les permita recopilar y utilizar enormes cantidades de datos, lo que propicia una carrera reglamentaria a la baja (aunque teóricamente es posible que una reglamentación estricta de la privacidad cree una ventaja nacional, las pruebas empíricas sugieren que existe una relación negativa entre la reglamentación de la privacidad y la innovación).

Por otro lado, esa utilización requiere a menudo de normas sectoriales que, si no se coordinan internacionalmente, fragmentarán los mercados mundiales e impulsarán demandas de protección encubierta por parte de los agentes nacionales.

“Para ilustrar estas dos fuerzas, es útil examinarlas en el contexto de una política específica. La más importante de las numerosas reglamentaciones aplicadas dentro de los países que afectan a la ventaja comparativa internacional en materia de inteligencia artificial es la política de privacidad. Los avances recientes en el campo de la inteligencia artificial se han basado en avances en el aprendizaje automático. En un sentido estadístico, el aprendizaje automático es una tecnología predictiva: recopila datos y los utiliza para completar la información que falta. Dicho de otra forma: los datos son un insumo fundamental para la inteligencia artificial. Las empresas que puedan acceder a más datos podrán crear sistemas de inteligencia artificial que hagan mejores predicciones. Más datos significa mejores productos” señalan los autores en un artículo de la Organización Mundial de Comercio.

Agregan que al restringir la adquisición y utilización de datos, la reglamentación de la privacidad frena la innovación basada en la inteligencia artificial. Cuando esta reglamentación es relativamente estricta, las empresas tienen dificultades para utilizar los datos de manera innovadora y productiva.

Apuntan que cuando es relativamente permisiva, las empresas pueden desarrollar nuevas y notables plataformas tecnológicas con múltiples aplicaciones, cada una de las cuales genera datos que mejoran la capacidad predictiva de todas las aplicaciones de la plataforma. Por ejemplo, Tencent está utilizando datos como la información sobre las compras, el historial de juego y los contactos en redes sociales de las personas para estimar su clasificación crediticia. Esa clasificación crediticia probablemente vulneraría la legislación sobre no discriminación de los Estados Unidos y las normas sobre transparencia de la UE (el Reglamento General de Protección de Datos). Este es solo uno de los muchos ejemplos de cómo los productos basados en la inteligencia artificial de un país pueden infringir las leyes de otro.

“La inteligencia artificial generará productos y servicios transformadores que alterarán la estructura del comercio mundial. En consecuencia, es esencial comprender cómo afectan las políticas reglamentarias y sectoriales internas a la ventaja comparativa en el ámbito de los productos basados en la inteligencia artificial”, señalan.

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